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De la crítica a la moral política, a través de Fermín Toro PDF Imprimir E-mail
Escrito por Diario Ciudad Caracas   
Martes, 17 de Julio de 2018 15:43

De la crítica a la moral política, a través de Fermín Toro
El ensayista caraqueño dejó en herencia su visión analítica y una huella en la literatura universal
12 julio, 2018

Fermin toro - 1

Algunos de sus ensayos hicieron que la conciencia venezolana madurara con respecto al manejo de la libertad recién adquirida. Textos como Los estudios filosóficos en Venezuela e Ideas y necesidades fueron obras trascendentales creadas por este insigne caraqueño.

Nació el 14 de Julio de 1806 en la tranquilidad del Valle de Caracas, Fermín Toro fue un niño querido por su familia, que provenía de las Islas Canarias. Sus estudios se centraron en las ramas de la filosofía, la matemática y la literatura, hasta que al cumplir 10 años de edad deja su apacible rutina para mudarse al centro de la ciudad. Su pasión por la lectura le proporcionaron, desde un elevado estatus económico, una ventajosa posición por sobre los jóvenes de la época. Siendo su fuerte la tinta y el papel, fue tomado en cuenta por lo tajante de sus análisis.

Contando ya con 22 años poseía suficiente experiencia en el registro y la administración aduanera.

Un año más tarde ingresa como diputado al primer Congreso Constitucional de Venezuela, donde se pronunció con su escrito Descripción de los honores fúnebres consagrados a los restos del Libertador Simón Bolívar, en el cual planteó el traslado del cuerpo del máximo prócer a tierras venezolanas.

En 1837 comienza a publicar trabajos de crítica social y política en el periódico El Liberal, bajo los seudónimos de Emiro Kastos o Jocosías, gracias a la experiencia obtenida como periodista en El Correo de Caracas, y la reseña recibida de sus ensayos y novelas como: Reflexiones sobre la Ley del 10 de abril de 1834, una de las más discutidas en la política de la época y señalada hasta el día de hoy como un ensayo icónico.

Su muerte, acaecida en Caracas el 23 de diciembre de 1865, trajo a la memoria de los caraqueños su célebre sentencia: "díganle ustedes al general Monagas que mi cadáver lo llevarán, pero que Fermín Toro no se prostituye...", pronunciada al momento de dejar por un tiempo la actividad política, hasta que participó en la Revolución de Marzo de 1858, encabezada por Julián Castro, que derrocó a José Tadeo Monagas.

La trascendencia de estos ensayos es merecedora de debates, pues se dice que su labor logró la desaparición de la oratoria, pero dejó la herencia del registro escrito de los hechos, legando al pueblo documentos invaluables.
NATASHA MARTÍNEZ/CIUDAD CCS